¿Y quién es mi prójimo?”

ImagePredicado en la misa en español a La Iglesia Todos los Santos, Pasadena, CA, 14 julio, 2013.

Mis amigos y amigas en Jesucristo, es difícil predicar hoy. Es difícil predicar sobre el Buen Samaritano el día después del veredicto en Florida en el caso de George Zimmerman, el hombre que le disparó a Trayvon Martin, un chico de diecisiete años. El jurado de la Florida dijó que George Zimmerman no era culpable. Es difícil porque queremos enfocar en atender al peregrino herido, no matarlo. El Espíritu Santo clama que nuestros niños sean protegidos, no segados. Sin embargo, que el Espíritu Santo centrar nuestra atención en el cuidado amoroso de nuestros prójimos en la actualidad.

Esta parábola del Buen Samaritano es probablemente la parábola más famosa, y el relato más contado en el Nuevo Testamento. Incluso aquellos que no tienen conocimiento de la Biblia y del cristianismo están familiarizados con la historia del Buen Samaritano. Incluso hasta se ha conmemorado en términos jurídicos, conocida como la ley del Buen Samaritano. Estas leyes protegen a las personas que ofrecen ayuda a los demás de ser demandado por los daños que se producen mientras están tratando de ayudar a alguien.

La mayoría de las discusiones del relato se centran en el Buen Samaritano.  Con frecuencia oímos hablar de cuan indeseables e intocable eran considerados los samaritanos por los Judíos en los tiempos de Jesús.  Por otra parte, los sacerdotes y levitas del tiempo de Jesús eran considerados las autoridades intelectuales y morales. Y entonces, las personas se enfocan en lo que parece ser la moraleja de esta parábola: que los profesionales de la religión, la supuesta “crema y nata” de los asuntos morales, no están mostrando el amor y la compasión hacia la víctima, mientras que el samaritano indeseable sí muestra misericordia hacia la víctima.

Quiero cambiar el enfoque de nuestra atención hoy. Quiero que enfoquemos nuestra atención en el hombre que yacía en el suelo. La víctima del delito. La historia comienza con él, después de todo: “Un hombre iba por el camino de Jerusalén a Jericó, y unos bandidos lo asaltaron y le quitaron hasta la ropa; lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.” Medio muerto.

La historia parece ser sobre el contraste entre el Buen Samaritano que ofrece  misericordia, y los sacerdotes y levitas que no lo hacen. Hay otro gran contraste en esta parábola. El contraste más fuerte es, por una parte, entre el hombre que ha sido golpeado y está medio muerto, y aquellos que tienen la oportunidad y la capacidad de ayudarle. La víctima es totalmente vulnerable e incapaz de cuidar de sí mismo. Está tan golpeado que ni siquiera es capaz de pedir ayuda. Está medio muerto. Por otra parte, todos los demás en la historia tienen los recursos para ayudarlo. Los sacerdotes y los levitas eran bien pagados, y claramente el samaritano tenía suficiente dinero para ayudar a la víctima.

Tal vez el sacerdote y el levita no se detuvieron porque el camino de Jerusalén a Jericó era considerado muy peligroso. Tal vez tenían miedo de verse mezclados en cualquier tipo de violencia. Y tal vez, como personas bien pagadas, como gente importante, también tendrían reuniones importantes a las cuales asistir. Y el detenerse para cuidar de una víctima de un atraco los distraería de su importante labor. Representaba retrasar su llegada a la meta. Tenían carreras importantes. Tenían citas importantes. Ellos eran importantes.

El hombre en la zanja, no era más que otra víctima. Tal vez ellos consideraban sus heridas lamentables, pero también tenían miedo de involucrarse. Tomen en cuenta lo que hicieron: el sacerdote cruzó al otro lado de la carretera. El levita cruzó al otro lado de la carretera. Ellos no querían verse involucrados en la violencia del lado equivocado de la carretera.

Cuando visité Pasadena hace unas semanas para una entrevista de trabajo aquí, me relataron un cuento de dos ciudades: esta parte de Pasadena, al sur del freeway 210, y la Pasadena al norte del 210. Es decir, Pasadena en el otro lado de la carretera. Me dijeron que las vidas de las personas en ambos lados del freeway son dramáticamente diferentes. Por supuesto, esto es una simplificación excesiva de los barrios reales de Pasadena. Sin embargo, puedo atreverme a decir que la vida se ve diferente en el noroeste de Pasadena a cómo se ve en este barrio o en South Pasadena. El norte del 210 está en el otro lado de la carretera. En ese lado de la carretera, nuestros prójimos latinos y afroamericanos tienen dificultades con escuelas públicas deficientes, con falta de empleo, con falta de acceso al seguro médico, y con la falta de agua sana y opciones de comida saludables. Seguramente no andan de compras en Trader Joe’s.

Aún así, todos somos prójimos. Algunos de nuestros prójimos temen ser deportados debido a que carecen de estatus legal en los Estados Unidos. Algunos de nuestros prójimos sufren la violencia de pandillas. Algunos de nuestros vecinos se preguntan cómo van a encontrar el empleo adecuado o una educación decente. Luchan con frustraciones diarias y  temores que la mayoría de nosotros al sur de la autopista no experimentamos. Y cada una de estas frustraciones es como un pequeño golpe, un golpe tras otro, que derriba una persona y la deja, en palabras de Lucas, medio muerto. O para decirlo de otra manera, Medio vivo.

He comparado el hombre que fue golpeado, despojado y dejado medio muerto a nuestros vecinos al norte de la autopista. En otro sentido, también es cierto que nuestra comunidad aquí en Todos los Santos se encuentra medio viva. Nuestra comunidad puede que no parezca gravemente herida y tirada en el camino. De muchas formas prosperamos como comunidad de la iglesia. Pero, ¿podemos realmente decir que estamos completamente vivos? ¿Acaso, estamos plenamente vivos como pueblo santo de Dios, si la iglesia no incluye y representa a todos los que viven en Pasadena? Sin nuestros vecinos, estamos sólo Medio vivos.

En Primera de Corintios, San Pablo escribe: “El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito»; ni la cabeza puede decirles a los pies: «No los necesito.»” Lo que quiere decir es que para ser el Cuerpo de Cristo, es necesario incluir a todos los miembros de nuestra comunidad. No podemos cortar cualquier parte de nuestra comunidad en Pasadena y esperar vivir plenamente como el cuerpo de Cristo. Ricos y pobres. Los ciudadanos y los no ciudadanos. Los que hablan inglés solamente y  los que hablan solamente español. Los casados ​​y solteros. Los educados y los menos educados. Los empleados y los desempleados. No somos capaces de ver por completo hasta que vemos a través de los ojos del otro. No escuchamos completamente hasta que escuchamos a través de los oídos de los demás. Cuando somos capaces de eliminar las barreras de clase y de lenguaje, las barreras de raza y estatus social, descubrimos cuánto realmente necesitamos del otro para poder vivir plenamente nosotros mismos.

Puede parecer extraño el comparar a las personas más privilegiadas de Pasadena con el hombre medio muerto en esta historia del Buen Samaritano. Normalmente asignamos a los pobres y las víctimas de la violencia el papel del viajero herido en esta parábola. Sin embargo, la Teología de la liberación en Latinoamérica, nos enseña que los pobres, aunque crucificados con Cristo de alguna manera por su pobreza, son también el medio de salvación para el resto de nosotros. Jon Sobrino de El Salvador titula su libro, Fuera de los Pobres, No Hay Salvación. En este libro, Sobrino y el teólogo Ignacio Ellacuría explican cómo la salvación viene a través de los pobres. Escriben que no podemos ser liberados de los grilletes de privilegio y la división hasta que experimentamos una estrecha solidaridad con los pobres. Esto sucede cuando ofrecemos la asistencia y la comunidad a los mismos. También sucede cuando aceptamos la ayuda y amistad que los miembros menos afortunados de nuestra comunidad nos ofrecen.

Por supuesto, es demasiado simplista decir que todo el mundo al norte del freeway es pobre y oprimida y todo el mundo al sur del freeway es rica y privilegiada. Yo creo que es justo decir que la Iglesia de Todos los Santos tiende a atraer a los miembros más privilegiados de nuestra comunidad y no a los menos privilegiados. En este sentido, somos una comunidad pobre, debido a esta falta de diversidad. Carecemos de los recursos que nos harán plenamente vivos.

Por otro lado, somos ricos en varias maneras. Tenemos varios ministerios que llegan a los menos privilegiados de Pasadena. Por ejemplo, a través de nuestra Oficina de Creative Connections, nos asociamos con la Coalición Latina de Pasadena y de otros grupos. Estos grupos trabajan para mejorar las perspectivas educativas, médicas y de vivienda para los latinos y latinas en Pasadena. Tenemos un ministerio de alimentación para muchas personas sin hogar los lunes por la mañana. Estamos trabajando con la comunidad para poner fin a la violencia armada y la guerra de pandillas en Pasadena. No podemos dejar de Trayvon Martin, pero podemos ayudar a otros niños y niñas de nuestra comunidad. De esta manera, enriquecemos nuestra comunidad mediante la creación de vínculos con los menos afortunados.

En este momento, nosotros en Todos los Santos tenemos una gran oportunidad para acercarnos a aquellos que se sienten golpeados o abandonados en el otro lado del freeway. El primero paso es reconocer que somos pobres sin la comunidad Latina en Pasadena. El siguiente paso es el de compartir las muchas riquezas que poseemos con nuestro prójimos–nuestra hermosa música, nuestra teología de la inclusión, nuestros programas maravillosos. De esta manera, nosotros los santos de Todos los Santos podemos estar plenamente vivos como el cuerpo de Cristo.

4 Thoughts

  1. Hola! Mi amiga Janine, No comprende en espanol tu sermon. It’s been a while since my Spanish 2 class at ARC. I obviously cannot spell correctly. I can understand some vocabulary in the sentences but would probably get the message a lot better in Englesiia. I prayed for you and hope you felt some comfort in your delivering God’s Message. So, do you have notes in English? Love, Tina, TSSF

  2. Gracias Janine por compartir esta hermosa reflexión. Tus palabras me llena de mucha esperanza y de animo para continuar trabajando en el reino de Dios. Dios te continúe bendiciendo.

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